martes, 20 de mayo de 2008

La Marcha Estudiantil del 20 de Mayo

La Inucitada violencia, con que han actuado las fuerzas policiales bajo la vista permisiva de las autoridades politicas al más puro estilo de los años 70 y 80's. En pleno tiempos de la dictadura, me hacen pensar en ciertos personeros de la concertación que de tanto: defender, promover, sustentar, profundizar e imponer todo el legado de la dictadura y el modelo politico-ecónomico que tanto les apetece. Con los años se han mimetizado se han vuelto en lo mismo; en más de lo mismo.
¿Será posible que unos emblemas patrios o una ceremonia sean más importantes, que la vida humana, que la integridad física de nuestros jóvenes?
Ese proceder facistoide y fetichista propio de los poderes fácticos y podridos de este largo territorio.
Celebran con pompas héroes centenarios, queriendo con esto aplacar la voz que viene en alza, quieren reprimir el descontento que vienen en alza, quieren someter la joven rebeldía que viene en alza y no tienen otro recurso que la fuerza, el golpe, el miedo, los gases, el recurso vil del que se sabe más fuerte, pero no saben señores, no han aprendido señores que la sangre rebelde es tan heroica y añeja como la de sus héroes, que no les son propios, si no raptados a nuestro pueblo, y es su sangre que renace en nuestros jóvenes bullente, roja y caliente, gritando libertad, gritando lo justo.
Ellos tienen algunos de nuestros héroes en su olympo triste y oscuro, frío y esterilizado en cambio nosotros tenemos miles de héroes, héroes de la raza indígena, héroes que cabalgaron junto a Rodriguez, héroes de la pampa salitrera, miles de héroes que han levantado su voz impetuosa a través de la historia contra el que todo lo tiene y que por la fuerza no lo quiere perder ni si quiera compartir.
Mientras esté esta sangre joven y tan vieja a la vez, bullendo por las venas de la rebeldía, queda la esperanza de soñar y construir una sociedad realmente fraterna y justa que no ponga al lucro por sobre el hermano, que no ponga el interés material por sobre la dignidad de nadie.
Por último y otorgando la histérica necesidad de celebrar a héroes del pasado hoy caemos en la cuenta por comparación de quienes son los cobardes y despreciables, los profesores y estudiantes por cierto no lo son.
Aguantee!!